El silenciador de gritones es un aparato creado por dos japoneses, quienes se llevaron hace un par de días el premio anti-Nobel, que trata de premiar los inventos más absurdos.

El aparato cuenta con un micrófono de alta sensibilidad, un telémetro y un altavoz de acción dirigida. El micrófono capta las ondas del emisor, mientras el altavoz reproduce lo que dice la persona, pero con un retraso de 0,2 segundos. Esto, según los científicos, confunde a la mente y hace que la persona que hable guarde silencio instantáneamente, sin infligir daño físico alguno.

A pesar de que se trata de un premio un tanto (o un mucho) de burla, yo le veo muchas utilidades, incluso con algunos de mis amigos más cercanos.

Video en inglés.

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