Y lo digo literal: un pedo, o en este caso muchos pedos juntos. Pues aunque suene risible e imposible esto paso en 1994 y, los países involucrados fueron Suecia y Rusia.

Pues resulta que los suecos creyeron por bastante tiempo que los rusos mandaban sumbarinos a sus aguas, cuando en realidad eran las ventosidades que emiten los arenques para comunicarse entre sí, pues las burbujas que emanan producen un sonido que podría ser denominado metálico y que le ayuda a organizarse y mantenerse alejados de depredadores; el fenómeno se llama Fast Repetitive Tick (FRT) y, cabe mencionar no es producto del proceso digestivo, sino que es producto del mismo aire que estos peces toman cuando salen a la superficie.

Y así fue que los suecos estaban muy sacados de onda porque jamás pudieron encontrar ningún submarino, pero sí escucharlo, así que invirtieron cerca de 3,000 millones de coronas (como 324 millones de euros) en instrumentos, técnicas, maniobras y hasta bombardeos para terminar con estos submarinos enemigos; contrataron al biólogo Magnus Wahlberg, quien finalmente les dio la respuesta verdadera.

Algunos pensarán “¡qué oso!”, pero aquí les dejo un video, que aunque la descripción esta en inglés nos permite oír esos sonidos que fueron la discordia entre Suecia y Rusia.

Información obtenida de aquí.

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