El día de hoy se conmemora el día internacional contra la esclavitud infantil y, esto no hubiera sido sin un pequeño héroe:  Iqbal Masih, quien fue vendido a los cuatro escasos años a una fábrica de alfombras en Pakistán, donde trabajaba 12 horas diarias, sin algún día de descanso, muchas veces encadenado al telar donde debía permanecer siendo ridículamente productivo, pues de lo contrario recibía latigazos en la espalda o cabeza, y se le negaba alimento.

A los diez años logro escapar de la fábrica junto a otros niños para acudir a la fiesta del “día de la libertad”, donde se armó de valor y subió al escenario a dar un pequeño e improvisado discurso: Tengo que sentarme en la misma posición durante muchas horas. No me permiten moverme durante mis doce horas de trabajo diario. No nos conceden días libres. Incluso los niños enfermos no pueden descansar, cuelgan a algunos de mis pequeños compañeros cabeza abajo hasta que enferman mucho más. Nos pegan latigazos en la espalda o en la cabeza cuando dormimos o trabajamos más lentos o nos dejan sin comer. Si intentamos escapar nos amenazan con echarnos en aceite hirviendo. Tenemos tanto miedo que no nos atrevemos a ayudarnos los unos a los otros”.

Poco a poco se convirtió en un vocero en contra de la esclavitud infantil, y luchó mucho en contra de ella,  su sueño era convertirse en abogado para eliminar el trabajo infantil de todos los niños del mundo, asistió a un montón de conferencias a lo largo del mundo y finalmente, a los doce años, cuando volvió a su Pakistán, un 16 de abril fue brutalmente asesinado mientras paseaba en su  bicicleta, nunca se investigó el asesinato, pero se cree que fue algún miembro de la mafia de industrias que esclavizan a miles de niños, pues desde el primer discurso de Iqbal perdieron grandes sumas de beneficios.

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